Las redes sociales e internet ocupan gran parte de la vida de niños y jóvenes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la edad de contacto con las nuevas tecnologías se sitúa en los 7 años y a medida que crecen y necesitan sentirse parte de un grupo social, incrementan su uso. Dado que es imposible prohibirles el acceso, la mejor manera de evitar un uso inadecuado es informarles de las consecuencias que derivan de su utilización.

Este es el motivo principal por el que Procesia, empresa especializada en transformación digital y protección de datos, ha puesto en marcha una iniciativa gratuita en centros educativos destinada a niños, jóvenes y padres cuyo objetivo es concienciarles y formales para que utilicen de forma responsable las redes sociales e internet.

Procesia pone en marcha con este proyecto su área de Responsabilidad Social Corporativa con la que pretende llegar a colegios, institutos y universidades de toda España. Bajo el título ‘Privacidad en las redes sociales’, expertos de Procesia aclaran conceptos tan importantes como el Derecho Fundamental a la Intimidad y el Derecho al Olvido. También les informan sobre cuestiones básicas como cuándo se les considera mayores de edad o a partir de qué años pueden otorgar su consentimiento, además de explicarles las principales conductas delictivas en la red relacionadas con menores y enseñarles a incrementar la seguridad cuando navegan por internet o utilizan sus redes.

De la experiencia de las charlas impartidas hasta el momento, se han extraído varias conclusiones relevantes:

  • Un elevado porcentaje de los menores tiene acceso a un teléfono móvil y sus padres no controlan los contenidos a los que acceden ni los que suben. Tampoco el tiempo que están conectados.
  • Los niños y jóvenes no consideran necesaria una figura legal como es el consentimiento. Cuanta más difusión tenga un contenido, más valioso es para ellos y sus aspiraciones de notoriedad.
  • Existe la percepción de que las redes sociales y otras herramientas digitales benefician a los usuarios en la medida en que difunden sus contenidos, cuando la realidad es bien distinta: son las grandes empresas que hay detrás, las que obtienen enormes beneficios.
  • En general, ni padres ni hijos son realmente conscientes de las consecuencias derivadas de un mal uso de las redes, como las conductas delictivas que pueden cometerse o ser susceptibles de sufrirlas.

Mayor control, imprescindible para evitar conductas delictivas

Otras conclusiones extraídas de estas primeras charlas revelan que muchas de las conductas delictivas que surgen entre los propios menores o de adultos hacia ellos, radica en el escaso control que los progenitores ejercen sobre lo que consumen o el tiempo que permanecen expuestos a redes sociales y demás aplicaciones. Con algo más de vigilancia, muchos de los problemas que se dan en la actualidad podrían si no desaparecer, sí disminuir su incidencia, aseguran expertos de Procesia.

Las conductas delictivas más comunes son el cyberbulling, sexting y grooming. Todas están penadas por la ley, algo que desconoce la mayoría de los uauarios. Por ello, en las charlas se incide en la idea de una vez que una foto o vídeo sale de un dispositivo electrónico es muy difícil de controlar. Hay que evitar enviar contenidos comprometidos a nadie, aunque sean amigos o parejas, porque en cualquier momento pueden hacer uso de ellas sin permiso. Los medios de comunicación están plagados de ejemplos que han terminado en consecuencias fatales.

Compromiso social y deber de informar

Para Mar de las Heras, Directora de Operaciones de Procesia, existe un deber de información con los padres porque el uso de redes sociales e internet puede afectar al desarrollo y a la vida de sus hijos. En este sentido, cree que los colegios son un buen lugar para llevar a cabo estas formaciones, aunque reconoce que queda mucho por hacer en este sentido.

Según De las Heras: “Procesia, como consultora que se dedica al mundo de la tecnología y la protección de datos, no podía permanecer al margen de esta situación y por eso ha adquirido este compromiso social de informar a colectivos tan vulnerables como los niños y jóvenes, además a sus padres”.